lunes, 3 de noviembre de 2014

LA ESTUPIDEZ NO TIENE SEXO

Según el Diccionario de la RAE, ESTUPIDEZ significa “Torpeza notable en comprender las cosas” y define al ESTÚPIDO como: “Necio, falto  de inteligencia”. La pregunta que hasta ahora no se ha podido aclarar científicamente, es por qué se es “estúpido”. Carlo María Cipolla fue un historiador  económico  italiano que se dedicó a investigar las causas que provocaban determinadas situaciones  económicas y sociales. En 1988 publicó su famoso panfleto titulado “ALLEGRO MA NON TROPPO”, que en español sería “Alegre pero no demasiado”.

Este contiene dos ensayos, el primero denominado “El papel de las especies (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media” y el segundo llamado “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”. Cipolla, en un principio, hizo circular su panfleto entre sus amigos, con una edición limitada. Sin embargo, al poco tiempo, se vio obligado a ampliar el tiraje por el enorme atractivo que había generado el desarrollo de su “Teoría de la Estupidez”.

Albert Einstein dijo alguna vez: “Hay dos cosas que son infinitas en el mundo: el Universo y la Estupidez del  Ser Humano: Y del Universo no estoy seguro”. Muchos de nosotros consideramos equivocadamente, que el estúpido es solamente un ignorante. Lo cierto es que, si bien el “estúpido” es una persona de escasa inteligencia, no necesariamente es un perdedor. Muchos son personas comunes y corrientes, por eso es que, algunos observadores han clasificado a los “estúpidos” en dos clases: Los obsesivos y los de Media Hora.

Y, señalan que, los “estúpidos de media hora” son personas normales, cualquiera de nosotros podría encajar en esa clase. Recordemos la cantidad de veces que hemos cometido errores, de los cuales nos habían advertido, o cuando no nos damos cuenta que estamos haciendo algo que no es correcto y, luego nos decimos: “qué estúpido que he sido”. Claro, eso pasa también por la presencia de factores que alteran nuestra conducta habitual.

Contrariamente, los “estúpidos obsesivos” son los verdaderos sostenedores de la “estupidez”. Son los que llevan con orgullo su comportamiento. Son los que van de estupidez en estupidez y nunca les es suficiente. A estos, dicen los expertos, no les interesa la realidad. Les importa su propia actitud frente al mundo. No les interesan los datos precisos y verdaderos, ni les importa perspectivas divergentes. Sienten que son el centro del universo y son los que tienen que dar la última palabra en todo tipo de conversación.

Para Cipolla, existen cuatro tipos de caracteres entre los seres humanos: los inteligentes, los desgraciados, los malvados y los estúpidos. Dice el historiador que, “no podemos llegar a  sospechar la cantidad de estúpidos que existen en el mundo”.  Se nace estúpido y se muere estúpido. No hay influencias de tipo social, cultural o climático.  Para Cipolla, los desgraciados, los malvados y los inteligentes pueden cambiar su función según las circunstancias. Los estúpidos, en cambio, no. Ellos seguirán tratando de hacer daño a otros, sin obtener ningún beneficio, incluso haciéndose daño ellos mismos.

Queda claro entonces, que el “estúpido” nace y muere como tal. Que no tiene edad, ni sexo. Que está en todos los niveles de la sociedad. Que ha sido compañera del hombre desde su aparición en la tierra. De allí, que Michel de Montaigne, escritor y filósofo francés, dijera alguna vez: “Nada en el mundos es más peligros que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda” y, lo que en su momento dijera ese extraordinario luchador por la paz y la igualdad en su país, Martin Luther King: “Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda”.

Y, entonces tenemos que reflexionar. Hay infinidad de estúpidos en el mundo y están en todas partes. Se les encuentra entre profesores formadores de jóvenes, hasta empresarios exitosos. En el medio están los que ostentan poder y que son, sin ninguna duda, los más peligrosos. El doctor en Economía, Licenciado en Ciencias Físicas y Bachiller en Ciencias Comerciales, Andrés Schuschny de nacionalidad argentina, en su blog “Humanismo y Conectividad” ha dicho: “La estupidez no razona. No necesita pensar, organizarse ni planear para alcanzar un objetivo”. Sobre todo, cuando de ofender o de difamar se trata.

Se dice que una persona inteligente, puede entender el comportamiento malvado de otra, pues sus acciones pueden buscar racionalmente un beneficio. “Con una persona estúpida, dice Andrés Schuschny, todo entendimiento es absolutamente imposible. No existe modo racional de prever, cuándo, cómo y porqué un “estúpido” lanzará un ataque perverso”. Y, sin duda, como señala el economista argentino: “Frente a un individuo estúpido todos quedamos desconcertados”.

Ahora bien, en nuestra sociedad, cumpliendo lo que pasa en el mundo, ¿tendremos estúpidos en todos los niveles?  Sin duda que sí. ¿Dónde están? Pues en todas partes. Lo importante es saber qué tipo de “estúpidos son”. ¿Acaso solo  los de “media hora” o son los “obsesivos”? ¿Son aquellos capaces de darse de cabezazos contra una pared, producto de una borrachera? O ¿son aquellos que buscan hacer daño a los demás, insultando, ofendiendo, difamando?

Un estúpido con poder, y no me refiero solo al poder político, es sin duda un constante peligro. Y, aclaro lo de político, pues también tiene poder el padre con sus hijos, el catedrático con sus alumnos, el periodista con su medio de comunicación o una autoridad elegida. Hay en la hora actual, felizmente, leyes que controlan el comportamiento arbitrario que se confunde con la estupidez de los padres de familia. A los hijos hoy no se les puede pegar con correas, ni palos, ni dejarlos sin comer. Eso está penado y, hasta los vecinos que ven este tipo de comportamiento, tienen derecho a denunciarlo.

Más complicado es controlar la estupidez, por ejemplo,  entre los formadores de jóvenes en las universidades.  Peor, cuando esos formadores salen a la calle a hacer función pública y confirman lo que en su momento dijera Einstein: “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”. Y, decirlas además  con amenazas, con injurias. La incógnita es, ¿si este tipo de personas, serán “estúpidos de media hora, o más?”

¿Y los estúpidos que tienen el poder de contar con medios de comunicación? ¿Aquellos que sienten que todo el mundo debe caer rendido ante ellos, porque son “líderes de opinión?” Son terriblemente peligrosos, pues manejan armas que le están vedadas a la gran mayoría de ciudadanos. Son aquellos que, estúpidamente, nos consideran estúpidos a los demás y creen que sus mentiras, todos se las creemos. Son aquellos que no pueden dejar de mostrar sus complejos, sobre todo, el de superioridad. Los que ostentan ser propietario de algo, cuando son solo simples testaferros.

Y, en el poder político porsupuesto que hay estúpidos. El asunto es terriblemente grave, cuando la maldad los acompaña. Como no tienen razonamiento, como se ven a ellos mismos como los dueños de la verdad absoluta, como no les importa el daño que puedan causar a los demás, es de suponer lo que son capaces de hacer. Así sean hombre o mujer, porque definitivamente “LA ESTUPIDEZ NO TIENE SEXO”

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