David Cornejo Chinguel, el empresario educativo, decidió hace algún
tiempo volver a la actividad política. Primero, de la mano de Yehude Simon, de
quien dijo jamás se apartaría, y luego, de la mano de César Acuña, a quien
perdonó una ofensa, la cual estaba por
cumplir sus bodas de plata como tal, sin que hubiera habido una disculpa que la
borrara. “Quiero que seas alcalde de
Chiclayo” le dijo en un almuerzo al
presidente-fundador de APP y Cornejo aceptó y luego ganó. Y el
hombre que logró convencer a un 22% del electorado, con su verborrágica oratoria,
vio coronada su expectativa. No pudo ser alcalde de Trujillo, pero lo sería de
Chiclayo, ciudad que lo había ayudado a crecer familiar, económica y
socialmente.
Una de las primeras medidas que
adoptó fue la de declarar en “emergencia”
a la MPCh. Pudo haber dicho, “vamos a
reorganizarla”, pero era más pomposo, rimbombante y mediático el decir EMERGENCIA. Y puso plazos. Y dijo: “denme 100 días para realizar las acciones
que saquen a la MPCh de la cultura de la perversión” y entendimos que estaba
pidiendo una tregua de 100 días, para que las críticas no sean incisivas, o muy
cargadas a lo negativo. 100 días y luego ya tendríamos un escenario, donde el
progreso y el bienestar iban a estar al alcance de los chiclayanos.
Bueno pues, no fue la opinión
pública, predispuesta a darle la tregua solicitada, la que empezó a patear el
tablero. Increíblemente, fueron el
propio alcalde, sus consejeros y algunos regidores los que empezaron a jalar la
alfombra. Ya antes de asumir, bajaban de la vitrina de los funcionarios
probos, a uno de ellos, y en ejercicios de sus funciones, a otros más. Algo fallaba en las recomendaciones y el
alcalde era expuesto al fuego cruzado de críticos mediáticos y opositores.
Pero, ni el desalojo de los
ambulantes, ni las protestas de los trabajadores, ni los cuestionamientos en el
área de tránsito, ni el desaire en el AMPE, ni las confrontaciones públicas con
los directivos de Solidaridad, ni el comportamiento fuera de lugar del regidor
Lara, ni el problema de su JU y RE JUramentación al cargo, ha sido tan
impactante como el saber que el jefe del SATCh, mejor dicho, su creador, haya
mantenido durante más de una década una función pública positiva, siendo parte
de la cultura de la perversidad. Abelino
Ponce de León (APdL) era un fraude profesional. “Me mintió y no solo a mí sino a todo el pueblo de
Chiclayo”, dijo un estresado Cornejo. Y lo destituyó.
Y nacieron las
especulaciones. ¿Cómo es que llega APdL al entorno del alcalde Cornejo? Pues, hay
que recordar que, cuando José Barrueto llega a la alcaldía lo destituye y
comienza a trabajar como asesor de gobiernos regionales y municipales. Abelino
me aseguró un día que Torres González lo contrató para que elabore todo lo
concerniente a la creación de la Caja Municipal, proyecto que quedó trunco
porque no le pagaron. Dicen también que era profesor universitario, llegando a serlo en una
prestigiosa universidad piurana. ¿Cómo
es que pudo engañar a tantos y por tanto
tiempo?
El tema de la defraudación parece que se conoció por despechos
femeninos. Según algunas versiones, una expareja del cusqueño habría dado los
datos de su irregular titulación profesional. Parece también que los gruesos calificativos
que solía utilizar para referirse a trabajadores del SATCh, creando muchos
resentimientos, le pasaron la factura. Alguna vez me declaró: “Aquí hay muchos incompetentes y corruptos
y yo no voy a permitir que esta gente crea que me pueda manejar a su gusto y
antojo”. Fue cuando se iba dando un
portazo a los tres días que lo había designado en el cargo la exregidora encargada
de la alcaldía.
Hoy, hay mucha gente que se
pregunta cómo es que llegó a trabajar con Montenegro Dávila. Cuentan que fue el entonces regidor de la
minoría (hoy lo es de la mayoría) Segura Díaz, quien le se lo pidiera: “Eli, este hombre va a trabajar con nosotros,
sería bueno que lo designes para que vaya avanzando en recomponer el SATCh”.
Lo hizo de buena fe, sin dudar sobre la veracidad profesional de Ponce de León.
Dicen que es una obligación de las gerencias de Recursos Humanos el hacer una
investigación posterior a los documentos que entregan aquellos que ingresan a
trabajar en una institución pública. Montenegro estuvo poco tiempo y creo que tuvo
hasta tres gerentes de recursos humanos, que impidieron un control.
¿Y la administración actual? Si
no es por el dato de fuera, ¿cuándo se hubiera hecho el control posterior? Se dice que un periodista, alimentado por
el resentimiento de una persona que trabajó en el SATCh y fue despedida, fue
convencido por el alcalde cuando éste tuvo conocimiento que la noticia – una verdadera bomba – iba a ser
publicada. Se dice que Cornejo le pidió que lo dejara anunciar el fraude de
Ponce de León para tener una especie de control de daños, y el periodista
aceptó. Bueno, las críticas al alcalde no han sido muy duras, pero quién sabe
lo que vendrá después.
Por lo pronto, el silencio de
Abelino es extraño y da para muchas especulaciones. Cornejo ha dicho que, la
noche del miércoles APdL fue a verlo a su casa y cuando le preguntó sobre la
situación, éste le respondió: “se lo voy
a decir por escrito”. ¿Qué va a decir, que no es culpable? Hombre, eso lo
hubiera dicho desde el primer momento. ¿Qué si tiene título profesional? Y el
documento que ha mostrado Cornejo y que dice que luego de llamar a la Universidad
Villarreal, le confirmaron que no había estudiado allí, ¿cómo piensa refutarlo?
No le he escuchado al alcalde decir si
está o no inscrito en el registro de Economistas. Y sería conveniente.
Cornejo mostró una copia de la página del SUNEDU, donde no aparecen ni
el grado de bachiller, ni el título profesional de Ponce de León, pero eso no
es argumento válido. Cuando se busca a César Nakasaki Servigón, tampoco aparece
ni su grado, ni su título. Acaso, ¿debemos desconfiar que Nakazaki sea abogado?
Ya es una cosa de locos. Pero bueno, algunas voces que me han llegado, como las
de un alcalde muy experimentado, me dicen que, la destitución de Ponce de León
ha sido muy apresurada y no se le ha respetado el debido proceso. Si bien era personal de confianza y el alcalde
se la podía retirar sin darle explicaciones en cualquier momento, la
crucifixión a la que se le ha sometido
le puede costar caro al alcalde.
La ley 27444, sobre
Procedimientos Administrativos es muy clara. En el Artículo 4, numeral 1.9
sobre Principio de celeridad, dice claramente: ”Quienes participen en el procedimiento deben ajustar su actuación de
tal modo que se dote al trámite de la máxima dinámica posible, evitando
actuaciones procesales que dificulten su desenvolvimiento o constituyan meros formulismos,
a fin de alcanzar una decisión en tiempo razonable, sin que ello RELEVE A LAS
AUTORIDADES DEL RESPETO AL DEBIDO PROCEDIMIENTO O VULNERE EL ORDENAMIENTO”.
¿Alguien en la MPCh ha escuchado
el descargo de Ponce de León? ¿Los documentos presentados por el alcalde han
sido recabados de manera oficial? ¿La destitución se debió a un acto reflejo de
Cornejo, o alguien se lo sugirió? Se ha
querido apagar un incendio, pero el humo con que se ha querido tapar el mismo
resulta peligroso, pues de repente no permite ver que hay cenizas que pueden
prenderse.
No llegamos a los 100 días y los frentes que se han abierto o le han
abierto al alcalde, van creciendo, y eso no es bueno. Cornejo debe entender que
una mayoría de chiclayanos no cree en él. El buscar apoyo en mercaderes de
la información no le traerá resultados positivos. Esa escoria que utiliza mayormente las ondas radiales para atacar a la
gente de bien, que puede o no estar de acuerdo con las decisiones del alcalde,
no merece contar ni con su apoyo ni con una calculada indiferencia, que más
bien confirma su respaldo. Nadie quiere, menos yo, que usted fracase.
Chiclayo no merece más vejámenes, ni más atrasos, ni más perversidad. Depende
de usted, mientras tanto solo puedo decir que terminen pronto “LAS VICISITUDES DEL ALCALDE CORNEJO”.



